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Dr. Héctor A. Valencia, Sr. Graduado de Doctor en Medicina en el año 1953, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
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RAZONES PARA UNA REFORMA PRO-SALUD #3
Cristo observaba las multitudes que se agolpaban alrededor de Él y tenía gran compasión de ellas, a causa de las enfermedades, la tristeza, el dolor, y la degradación que los cubría. Jesús conocía todas las necesidades y desgracias del ser humano y sufría con ello. Hoy existe la misma necesidad. El mundo está lleno de enfermedad y sufrimiento, y hacen falta personas que trabajen como Cristo trabajó en favor de los dolientes. El mundo está lleno de personas que necesitan que se las atienda y ayude. La raza humana ha ido degenerando a medida que pasa el tiempo y la enfermedad ha ido tomando terreno hasta llevar al hombre a una condición de desesperación. Las enfermedades del cuerpo afectan la mente y es ésta la mayor causa de la condición de miseria espiritual y moral en que se encuentra el hombre. Se vive violando continuamente la ley física. Nos dice la Sra. White en su libro 'Consejos sobre Salud', pág. 19 :"A través de las sucesivas generaciones que siguieron a la caída del hombre, la tendencia ha sido continuamente hacia abajo. Las enfermedades se han transmitido de padre a hijo, una generación tras otra. Aún los niños sufren enfermedades causadas por el pecado de sus padres". Esta condición ha prevalecido durante tanto tiempo, que ha llegado a aceptarse como suerte natural de la humanidad. Sin embargo, estamos completamente seguros que Dios no creó a la raza humana para que llegara a ese estado de degradación y sufrimiento. Ese estado es producido por nuestros malos hábitos, es decir, por la violación de las leyes que Dios estableció para gobernar la existencia humana. Nos dice el Espíritu de Profecía: "La transgresión sostenida de las leyes de la naturaleza (la ley física, la ley que gobierna nuestros cuerpos) es una transgresión continua de la Ley de Dios. Continuamente el hombre está practicando hábitos equivocados y debido a eso las leyes físicas y morales se han descuidado en forma tal que las prendas espirituales y morales han descendido mucho en la raza humana. La complasencia de los apetitos y pasiones ejerce una influencia poderosa sobre el Sistema Nervioso del individuo. Los órganos animales se fortalecen, entre tanto que las fuerzas morales van perdiendo su vigor. Esta es la razón por la cual es imposible que una persona intemperante pueda ser cristiana al mismo tiempo, ya que sus facultades superiores llegan a ser esclavas de sus pasiones. Todo lo tratado aquí con anterioridad nos lleva a la conclusión de que se necesita una obra de reforma en la vida de cada individuo. Es casi imposible describir la corrupción prevaleciente en nuestro mundo. Notamos que toda persona desea ser fuerte, saludable y vivir durante muchos años, pero el conseguir eso parece una tarea bien difícil, ya que la enfermedad nos acecha todo el tiempo. Por esto vemos dolor y agonía física por todas partes. Aún cuando la ciencia médica hace cada día conquistas maravillosas, las enfermedades y el dolor se multiplican. Una de las luchas más fuertes que libramos es la que sostenemos por nuestra salud; esto podemos palparlo no solamente en los Centros de Salud y Hospitales, sino hasta en nuestros propios hogares. Cuando la enfermedad llega y la salud se pierde, cada persona está dispuesta al mayor sacrificio posible con tal de volver a tener el intenso gozo de una buena salud. Entonces... ¿en qué estriba el problema en nuestros casos? Anhelamos la salud, pero no podemos conservarla; la perdemos y nuestra existencia se transforma en todo un calvario de sufrimiento y aflicciones. El Profeta Oseas nos presenta esta cuadro y la razón del por qué: "Mi pueblo fué talado porque le faltó sabiduría. Porque tú desechaste la sabiduría, yo te echaré del sacerdocio y pues que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos" Oseas 4:6. Muchas personas se están matando por la falta de conocimiento.Yo estoy completamente seguro que mucha gente, si supiera de antemano el daño a sufrir como resultado del fumar, ingerir bebidas alcohólicas, usar té negro o chino, café y bebidas carbonatadas a base de cola, nunca adquirirían esos hábitos. Repito nuevamente: Se hace necesaria una obra de Reforma-Pro-Salud en la vida de cada uno de nosotros. A nosotros corresponde conocer, practicar, y luego compartir con nuestros semejantes los principios del sano vivir. Nunca debemos olvidar que el más grande poder sanador es el amor de Cristo. Este amor imparte salud a cada parte de nuestro organismo (cerebro, nervios, corazón, etc.) y por su medio nuestras energías entran en actividad; esto hace que nos libremos de ansiedad, tristeza y enfermedades que agotarían nuestras fuerzas; así es implantado en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir... un gozo que dá salud y vida.
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Dr. Héctor A. Valencia, Sr. Graduado de Doctor en Medicina en el año 1953, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Director Provincial de Salud en diversas provincias de República Dominicana, en diversas ocasiones. Médico Legista en diversas provincias de República Dominicana en varias ocasiones. Primer ayudante de los Servicios de Medicina Interna en el Hospital Regional José María Cabral y Báez y en el Hospital del Seguro Social Presidente Estrella Ureña, ambos en Santiago, Rep. Dom. Ex-Director de Obra Médica y Departamento de Salud de la Asociación Adventista Dominicana por varios años.
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